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TIPS para que l@s niñ@s coman Fruta

Alimentar a un/a niñ@ puede convertirse en un verdadero problema. Todo padre ha pasado por esta experiencia en mayor o menor medida, y es que, cuando l@s niñ@s más pequeñ@s empiezan a comer suelen tener algunas exigencias. La mayoría de l@s niñ@s rechaza los alimentos por su aspecto, apariencia o simplemente por temor a lo nuevo. Esto se da especialmente al intentarlo con fruta y verdura. Según los especialistas en nutrición infantil, la aceptación de los nuevos alimentos es más fácil en l@s niñ@s cuando tienen entre 2 y 4 años. En la franja de edad de 4 a 8 años el número de comidas que a l@s niñ@s les gusta no cambia demasiado. Esto no quiere decir que si el/la niñ@ tiene 6 años y no has conseguido que le guste un alimento no lo conseguirás en los años siguientes, sólo que será necesario algo más de esfuerzo y constancia por tu parte. Las primeras frutas permitidas para los niños son la manzana, la pera y el plátano. Luego se puede ir añadiendo otras como la ciruela, la cereza (ambas sin hueso), la uva (sin semillas ni piel), el kiwi y la piña. 

Alimentarse saludablemente es un hábito que hay que adquirir desde pequeños y las frutas constituyen una parte fundamental de la alimentación infantil. Son una fuente de vitaminas y minerales muy beneficiosa para el crecimiento de los más pequeños, y aunque son dulces y apetecibles muchas veces l@s niñ@s las rechazan o no las comen tanto como quisiéramos.

- Gran parte de los hábitos y rutinas alimenticias de los niños son responsabilidad de sus padres, y generalmente los adquieren directamente en su entorno. Si pretendes que l@s niñ@s coman fruta, ¡que te vean comiéndola! Dar ejemplo a los más pequeños es fundamental para que generen hábitos alimenticios saludables y poder contarles todos los beneficios que nos aportan las frutas. Las frutas deben estar visibles en el paisaje cotidiano, lo cual se puede lograr con la presencia de una fuente con una buena variedad en la mesa del comedor o en la cocina.

- La fruta tenemos que convertirla en una comida divertida y atractiva para que entre por los ojos de l@s niñ@s. Una de las maneras de conseguirlo es a través de los cortes de las piezas de fruta y las posibles combinaciones: es mucho más atractivo para el niño, y acrecentará sus ganas de comer, recibir una fuente multicolor, con trozos de fresa, manzana, naranja, melocotón y kiwi cortados en tamaños y formas similares, que una sola fruta entera. Otra alternativa es presentar los pedazos de fruta en un palillo de madera, a modo de brocheta.

- Los zumos y batidos son otra manera de consumir fruta. No se aprovechan todas sus propiedades nutritivas, ya que muchas de ellas se pierden, sobre todo la fibra y también las vitaminas si se deja pasar demasiado tiempo desde que se exprime hasta que se bebe. De todas formas, los beneficios son variados: por un lado, la posibilidad de mezclar zumos de diferentes frutas y probar los resultados más ricos, y por otro son una sana alternativa a los refrescos.

- Que l@s niñ@s participen! Esta colaboración puede lograrse en la preparación de los alimentos. Mientras la persona mayor cocina, el pequeño puede pelar las frutas, organizar su presentación o realizar alguna otra tarea que no implique riesgos. Este contacto y su cercanía con la fruta ayudará a que aumenten sus deseos de probarla.

- Introducir la fruta en las comidas de manera disimulada es uno de los trucos más antiguos y una buena técnica para que los niños coman fruta sin enterarse y para que la vayan incorporando a su dieta poco a poco. Existen cientos de recetas en las que puedes incluir fruta de manera que esta pase desapercibida, como añadiendo manzana a la ensalada. ¡Por no hablar de los postres! Tarta de manzana o de piña, mousse de limón o de fresa, helado de cerezas o buñuelos de melocotón son postres irresistibles.

- En vez de obligarles a acabar una pieza de fruta mézclala con yogur natural o con cereales para que sea más fácil de consumir. También puedes combinarlas con otros ingredientes como el chocolate o presentarla como un helado.

A modo reflexión, obligar al niño nunca será la mejor manera de lograr el fin. Existen otras estrategias mucho más saludables e inteligentes. Lo importante será lograr que el/la niñ@ disfrute de su momento de alimentación. Al obligarlo a comer algo que no quiere, probablemente se frustre y altere. Esto solo generará un rechazo a la comida en general. Muchas personas suelen menospreciar ciertas comidas y esto puede ser debido a que de niñ@s fueron obligados a comerlas. Durante la niñez, cualquier mala acción o actitud puede afectar al niño, psicológicamente. Obligar a un niño a comer algo que no quiere nunca será la opción indicada. Si un/a niñ@ cierra la boca ante ciertos alimentos, no se le debe insistir. Es fundamental respetar sus deseos. De igual forma, es importante que el/la niñ@ pueda tener tiempo para comer. No hay que meter prisa, ni exigir comer más de lo que puede. Si el/la pequeñ@ se niega después de algunas propuestas, lo más conveniente es dejarle. Pero si el adulto come más tarde la fruta que el niño ha rechazado y manifiesta lo agradable que es su sabor y lo mucho que la ha disfrutado, el pequeño aumentará su curiosidad y sus deseos de imitar y de complacer a quien le cuida. Si no en ese momento, quizá la siguiente vez sí quiera comerla.

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